La mujer que se dejó tocar para que sintieras vergüenza de ti mismo

Tú, sí, tú, aquel que observa el trasero de quien se cruce por su camino porque cree que no tiene nada de malo. El que permite un roce casual cuando las circunstancias lo permiten con tal de sentir cómo un cuerpo al lado suyo se siente amenazado. Tú, quien considera que por el hecho de que sean una pareja, tienes permitido hacer lo que quieras con el cuerpo de tu mujer…

En ocasiones ni siquiera nosotros nos damos cuenta del daño que causamos. Los hombres simplemente lo ignoran, nosotras, callamos para no hacer que el bullicio cubra nuestra vida sin remedio. Somos parte de ese sistema en el que basta con que nuestra pareja quiera tener sexo o no para obedecer ciegamente sus peticiones.

En Año Nuevo, un grupo de mujeres que intentaban reunirse con el resto del público junto al río para ver los fuegos artificiales fue rodeado por un grupo de entre 20 y 30 hombres en la ciudad de Colonia, Alemania. La policía consideró a algunos posibles sospechosos para interrogarlos, el jefe de policía del lugar fue destituido…

“Sentí muchas manos tocando mi pecho, mi entrepierna. Luego, de repente, una multitud me arrancó la ropa, dejando mi torso al aire. Y me violaron”.

Más de 516 denuncias fueron registradas por los delitos de esa noche. 40 % eran por agresiones sexuales y al menos dos por violación.

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Para todos los hombres que no sienten pudor por tocar un cuerpo que no les pertenece y que ni siquiera conocen, Milo Moiré, una de las mujeres más polémicas del performance, salió casi completamente desnuda a la calle para que la tocaran.

Con su proyecto “La caja de espejos”, caminó por algunas de las ciudades más importantes con una estructura hecha por espejos que cubrían su cuerpo, con un megáfono llamaba la atención de aquellos que paseaban por el lugar y después los invitaba a meter sus manos en la caja y tocar sus pechos o su vagina por un periodo de 30 segundos.

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Con esto, la artista pretendía mostrar la libertad del deseo sexual femenino que le dan a ellas una voz. Una metáfora visual del cambio de roles del voyeur y el objeto que se mira: cada que un hombre metía las manos para tocarla, veía su reflejo en los espejos. Ese instante que pretendía ser placentero y desatar el deseo, se convertía en un momento incómodo en el que ella los observaba con detenimiento mientras ellos introducían sus manos en la caja.

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Algunos, con delicadeza, sentían sus pechos. Otros más, sin ningún tipo de cuidado, jalaban sus pezones o estrujaban su busto. En cuanto a la vagina, antes de que cada participante metiera sus manos, la artista puso un poco de desinfectante en ellas para que no contrajera algún tipo de infección, luego, viéndolos directamente mientras metían su mano, algunos intentaban masturbarla, otros metían algunos dedos dentro su vagina para sentirla profundamente, y algunos más sólo acariciaban sus labios con cuidado

 

Esto lo hizo como parte de la protesta contra de los ataques masivos ocurridos en Colonia, en el que más de mil mujeres sufrieron violencia sexual por un grupo de hombres que hasta la fecha no ha sido identificado. La artista buscaba denunciar y darle un simbolismo a la “naturaleza consensual” de estos actos. Ella le dio a cada participante 30 segundos y permaneció ahí sin ningún problema…

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Parada en medio de calles, donde la circulación masiva de gente es cosa de todos los días, luchaba por los derechos de las mujeres y las determinaciones sexuales de las mismas. Las mujeres, aseguraba, tienen su sexualidad del mismo modo que la poseen los hombres. Cada una debe decidir cómo y cuándo quiere ser tocada o, por otro lado, en qué momento este acto puede convertirse en violencia.

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Fue arrestada poco después de que comenzó su performance en la plaza Trafalgar de Londres y la obligaron a pasar 24 horas en prisión.

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no te ibamos a dejar sin las ganas de ver el video sin censura

 

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