¿Es normal el fetichismo sexual?

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En esta edición de Es Sexo de Juguetes Ayanta Barilli y Eva Guillamón hablaron con Oli Acosta sobre qué es el fetichismo y cuáles son los más comunes. El fetichismo practicado con moderación no tiene mayor importancia, pero cuando se convierte en el centro de la sexualidad pasa a ser una perversión. Todos tenemos algún fetiche, lo que pasa es que la mayoría de personas no lo relacionan con algo sexual. El fetichismo no es exclusivo de los pies, ni del cuero, ay mucho más, como algunas prácticas sexuales.

La palabra fetiche viene del término portugués, feitiço, que significahechizo, por lo que se puede considerar el fetichismo como forma de creencia o práctica religiosa en la cual «se considera que ciertos objetos poseen poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador o a las personas de las fuerzas naturales», aclaró Oli. Por eso, los amuletos también son considerados fetiches.

En términos propiamente sexuales, el fetichismo es una parafilia que consiste en la excitación erótica o la consumación del orgasmo a través de un objeto concreto, una sustancia, una parte del cuerpo, o una situación en particular. El fetichismo sexual se considera una práctica inofensiva, salvo que provoque un malestar clínicamente significativo o problemas a la persona que lo experimenta o a terceros, pudiendo en este caso llegar a considerarse un trastorno patológico propiamente dicho.

«¿Quién no tiene esa camisa, perfume o zapatos de la suerte que usamos en ocasiones importantes?», preguntó Acosta. El usar algo porque te da buenas vibraciones o te hace sentir bien también es un fetichismo entendido como amuleto.

Hay países donde los fetiches están muy arraigados, como en Japón o Alemania, por ejemplo, a un bróker puede excitarle vestirse y que le traten como a un bebé y no tener problemas por que lo sepa la gente.

Los fetichismos más populares

  • Excitación por ver conducir a alguien
  • Excitación por los uniformes militares y de cuerpos de seguridad.
  • Excitación por partes del cuerpo. Por ejemplo el cuello, el torso, las manos, los pies
  • Excitación por los vellos corporales (hirsutofilia).
  • Excitación por los tacones de aguja.
  • Exitación por ver afeitarse a un hombre como se hacía antiguamente
  • Excitación por la ropa de cuero.
  • Excitación por la ropa formal.
  • Excitación por las botas y calzado de mujer.
  • Excitación por la ropa interior.
  • Excitación por las pantimedias.
  • Excitación por las manos femeninas y masculinas.
  • Excitación por las cosquillas.
  • Excitación por las esposas o grilletes.
  • Excitación por la gente fumadora (capnolagnia).
  • Excitación por mujeres en estado de embarazo.
  • Excitación por vestirse con ropa hecha de látex.
  • Excitación por personas con disfraces
  • Excitación por aromas de una persona.

Noticiario ardiente:

El fetichismo llevado a perversión estética. A sus 25 años, Rumi Kanda, es una actriz porno japonesa que ahora es conocida en todo el mundo, no tanto por su trabajo, sino por haberse sometido a una serie de cirugías para cambiar su fisonomía hasta parecerse a un personaje de Harry Potter. No piensen que se trata de la encantadora Hermione Granger, interpretada por Emma Watson, de la madre de Ron Wesley, a quien daba vida Julie Walters, o de la profesora Minerva, que tenía las facciones de la elegante Maggie Smith, sino que su fetiche era parecerse a Dobbie, un duende o elfo doméstico que no se caracteriza precisamente por su belleza.

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