Juegos sexuales para hacer en pareja

Quien dijo que los juegos eran sólo para niños, no conocía estas cinco opciones de juegos sexuales que presentaremos a continuación, ideales para revivir la pasión en pareja

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El sexo con tu chico dejó de ser intenso y placentero? Existen detonantes que son capaces de revivir la llama en tu relación, casi como por arte de magia, uno de ellos es sin duda los juegos sexualespara hacer en pareja, de los cuales queremos proponerte estos cinco para que los empieces a practicar hoy mismo:

Verdad o prenda

¿Cómo se juega? Es igualito que verdad o reto, pero con la diferencia de que quien no quiera contestar una pregunta, deberá entonces quitarse una prenda. Ideal para jugarse en la cama.

Ojo con: las únicas dos reglas son: 1. No valen accesorios como relojes, aretes, cadenas, etc, sólo prendas. 2.Antes de preguntar, asegúrense de que sea algo que verdaderamente quieran saber y que luego no van a recriminar en alguna pelea. Por ejemplo nada de después decir ‘Es que tú dijiste que con tu ex…’

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¿Cómo se juega? Se empieza a jugar con ropa, pero si alguno de los dos cae, tendrá que despojarse de una prenda hasta que queden completamente desnudos.

Ojo con: ¡la flexibilidad! Sería mejor que antes de jugarlo calentaran un poco para que no se vayan a lastimar.

Un paso adelante y uno atrás

¿Cómo se juega? Éste es un juego divertido y que pone a prueba cuánto se conocen en realidad las parejas. Para empezar tú deberás estar acostada y desnuda en la cama mientras tu chico aguarda en la puerta del cuarto. Debes hacerle preguntas intercalando una pregunta sexy -como por ejemplo cuál es tu posición sexual favorita- y una pregunta normal -qué sabor de helado te gusta más-. Cuando él responda correctamente, camina un paso mediano hacia ti, de lo contrario retrocederá un paso y él deberá quitarse una prenda. Una vez que haya llegado a la cama, comienza la acción.

Ojo con: hacer demasiadas preguntas. Este juego es para calentar el ambiente, pero cuando se prolonga demasiado tiempo, puede tener el efecto contrario.

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¿Cómo se juega? Para empezar los dos deben comprar cuatro juguetes sexuales y una prenda que les gustaría que usara su pareja. El primero esconderá las cosas alrededor de la casa y en un papelito anotará pistas sobre dónde encontrarlas. Después, quien escondió las cosas esperará en el cuarto mientras el otro busca a contrarreloj las cosas con las pistas que le fueron dadas. Cada que vaya encontrando algo, correrá al cuarto, se le pondrá pausa al reloj, y deberá probar lo que encontró con su pareja. Al final, se intercambian los papeles y gana quien encuentre las cosas en el menor tiempo.

Ojo con: lo más importante: ¡cuiden que nadie vaya a llegar a la casa en el tiempo que están jugando!

Cartas perversas

¿Cómo se juega? Necesitan una baraja inglesa de cartas. Cada figura representa una acción; por ejemplo: corazones significa besos; diamantes es igual a un masaje; picas serán estimulación manual; y finalmente tréboles equivaldrán a sexo oral. Los números de cada carta equivalen a los segundos que se tendrán que hacer ‘el castigo’; por ejemplo si sale un seis de corazones, quien haya tirado habrá de darle un beso de seis segundos al otro; si sale un 10 de diamantes, tendrán que dar un masaje por 10 segundos; etc.

Ojo con: si tu chico difícilmente se aguanta la emoción, tal vez no sea el juego indicado para ustedes.

¿Te gustaron estos juegos?, ¿cuáles otros te sabes?

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¿Es normal el fetichismo sexual?

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En esta edición de Es Sexo de Juguetes Ayanta Barilli y Eva Guillamón hablaron con Oli Acosta sobre qué es el fetichismo y cuáles son los más comunes. El fetichismo practicado con moderación no tiene mayor importancia, pero cuando se convierte en el centro de la sexualidad pasa a ser una perversión. Todos tenemos algún fetiche, lo que pasa es que la mayoría de personas no lo relacionan con algo sexual. El fetichismo no es exclusivo de los pies, ni del cuero, ay mucho más, como algunas prácticas sexuales.

La palabra fetiche viene del término portugués, feitiço, que significahechizo, por lo que se puede considerar el fetichismo como forma de creencia o práctica religiosa en la cual “se considera que ciertos objetos poseen poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador o a las personas de las fuerzas naturales”, aclaró Oli. Por eso, los amuletos también son considerados fetiches.

En términos propiamente sexuales, el fetichismo es una parafilia que consiste en la excitación erótica o la consumación del orgasmo a través de un objeto concreto, una sustancia, una parte del cuerpo, o una situación en particular. El fetichismo sexual se considera una práctica inofensiva, salvo que provoque un malestar clínicamente significativo o problemas a la persona que lo experimenta o a terceros, pudiendo en este caso llegar a considerarse un trastorno patológico propiamente dicho.

“¿Quién no tiene esa camisa, perfume o zapatos de la suerte que usamos en ocasiones importantes?”, preguntó Acosta. El usar algo porque te da buenas vibraciones o te hace sentir bien también es un fetichismo entendido como amuleto.

Hay países donde los fetiches están muy arraigados, como en Japón o Alemania, por ejemplo, a un bróker puede excitarle vestirse y que le traten como a un bebé y no tener problemas por que lo sepa la gente.

Los fetichismos más populares

  • Excitación por ver conducir a alguien
  • Excitación por los uniformes militares y de cuerpos de seguridad.
  • Excitación por partes del cuerpo. Por ejemplo el cuello, el torso, las manos, los pies
  • Excitación por los vellos corporales (hirsutofilia).
  • Excitación por los tacones de aguja.
  • Exitación por ver afeitarse a un hombre como se hacía antiguamente
  • Excitación por la ropa de cuero.
  • Excitación por la ropa formal.
  • Excitación por las botas y calzado de mujer.
  • Excitación por la ropa interior.
  • Excitación por las pantimedias.
  • Excitación por las manos femeninas y masculinas.
  • Excitación por las cosquillas.
  • Excitación por las esposas o grilletes.
  • Excitación por la gente fumadora (capnolagnia).
  • Excitación por mujeres en estado de embarazo.
  • Excitación por vestirse con ropa hecha de látex.
  • Excitación por personas con disfraces
  • Excitación por aromas de una persona.

Noticiario ardiente:

El fetichismo llevado a perversión estética. A sus 25 años, Rumi Kanda, es una actriz porno japonesa que ahora es conocida en todo el mundo, no tanto por su trabajo, sino por haberse sometido a una serie de cirugías para cambiar su fisonomía hasta parecerse a un personaje de Harry Potter. No piensen que se trata de la encantadora Hermione Granger, interpretada por Emma Watson, de la madre de Ron Wesley, a quien daba vida Julie Walters, o de la profesora Minerva, que tenía las facciones de la elegante Maggie Smith, sino que su fetiche era parecerse a Dobbie, un duende o elfo doméstico que no se caracteriza precisamente por su belleza.

Ver porno te hace ecologista. Durante la celebración de la Semana del Árbol en Estados Unidos, una fiesta que conmemora la naturaleza y que rinde homenaje a los pulmones de la Tierra, la web Pornhub ha lanzado una novedosa campaña que premia al planeta cuanto más porno se vea en internet. Lo que proponen es plantar 1 árbol por cada 100 visualizaciones de cualquiera de sus vídeos, disponibles en todo el mundo.

Todo vale para comprar una entrada de fútbol. Pocos son los que quieren perderse el final de la Liga de Campeones que enfrenta al Atlético de Madrid y el Real Madrid el próximo 24 de mayo, en le Estadio da Luz de Lisboa. En una semana se han vendido 3 veces más entradas que para la final del Bayern de Múnich y el Borussia Dortmund, llegando a pagarse 3.300 euros por una entrada. Pero no todo es cuestión de dinero, porque algunos han llegado a ofrecer entradas para un concierto de los Rolling Stones, alojamiento gratuito en Cascais, un BMW, o incluso una aficionada ha llegado a ofrecer sexo a cambio de entradas para el esperado partido.

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7 pecados capitales de la redes sociales

En el ciberespacio, estos vicios pueden notarse cuando te asomas a tus mensajes o tu newsfeed. Reconocidos como pecados capitales porque generan otros pecados, los siete grandes vicios de la naturaleza humana -lujuria, avaricia, gula, pereza, ira, envidia y soberbia- ya no se quedan en el plano meramente terrenal. 
Estos siete pecados hoy por hoy predominan en las redes sociales, ¿los identificas?

 

1 SOBERBIA 

Relacionada con la vanidad, es la sobrevaloración del propio yo, de ser siempre más importante y atractivo que los demás. 
•Los “selfies” son los ejemplos actuales de este pecado: para ellos el espejo es la herramienta perfecta para el “shooting” matutino, vespertino o nocturno. El brazo a distancia delata que se trata de un autorretrato, pero, ¡ah!, con el debido retoque que los haga verse mejor. 
“Es una falta de afecto, de apego. En el caso de los típicos adolescentes son egocéntricos porque algo les falta; tienen una carencia y quieren llenar ese vacío”, expresa Bertha Franco, psicóloga de bachillerato de la Universidad del Valle de México. 
La experta sugiere el autocontrol, primero con la imagen y segundo con lo que se escribe.

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2 AVARICIA 

La adquisición de riquezas en exceso. 
•Con la avaricia se habla de egoísmo, de pensar únicamente en uno mismo, de quererlo todo, algo que sucede, por ejemplo, con los comercios o empresas que inundan las redes sociales queriendo vender, expresa el sacerdote Jacobo Salinas. 
“Es un acto de avaricia en las redes, todo sea por vender. Lo único que están haciendo es decir que no pasa nada, tú diviértete y vive la vida loca”, dice. 
Estar al pendiente de los “likes” también es otra forma de avaricia virtual, agrega el psicólogo social Jesús Castillo. 
“Es una necesidad, como humanos tenemos la necesidad de ser aceptados, mucha gente mide la aceptación y la amistad con los ‘likes’ que les ponen a lo que hacen”, señala Castillo. “Entre más alta es la necesidad de afecto, más likes vas a necesitar”.

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3 GULA 

Se identifica con la glotonería, el consumo excesivo de comida y bebida. 
•Sin importar si es la hamburguesa grasosa, los tacos a vapor, el frappé con chispas, el sandwich casero, o el caviar, todos los alimentos se convierten en protagonistas de las redes sociales. 
“La comida es el afecto que nosotros consumimos de las personas que la hacen o con quienes la compartimos. Al compartirlo en las redes está presumiendo que tiene con qué o con quién compartir la comida, aunque no sea estéticamente atractiva”, menciona Jesús Castillo, psicólogo social de la UDEM y presidente de la Asociación Psicólogos Profesionales de Nuevo León. 
“Es un regreso a la etapa oral; cuando éramos pequeños todo entraba por la boca, era la satisfacción, es un acto privado que se vuelve público en la presunción de ese afecto”.

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4 LUJURIA 

Pecado producido por los pensamientos excesivos de naturaleza sexual, o un deseo desordenado e incontrolable. 
•Desde la provocadora foto de perfil en paños menores, los “likes” indiscretos a estas imágenes, las conversaciones subidas de tono o el propio “sexting” (mensajes eróticos o con contenido sexual), la lujuria no se escapa de las redes sociales. 
De acuerdo con una encuesta del Pew Research Center del 2012, el 15 por ciento de los adultos han recibido en sus celular fotos o videos con desnudos o sexualmente sugerentes de alguien que conocen. 
La sexóloga Dulce Mendoza considera que cuando se está detrás de una computadora o teléfono hay más libertades, y si no hay una comunicación tan abierta de modo presencial, el juego del deseo puede motivar mayor seguridad y confianza en las personas, como ocurre en otros espacios virtuales. 
“Es un juego, salir del rol serio de llevar el sustento y ser alguien más. Nos es gratificante porque imaginamos que al llegar nos espera un encuentro sexual, y se puede ir planeando, saboreando con anticipación”.

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5 PEREZA 

La incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia de uno mismo. 
•Quizá el más común de los vicios en las redes, con indicadores como logros inauditos en niveles de Candy Crush, publicación de cada estado de ánimo, lugar, persona o página que se visita y, por ende, la desvinculación con la realidad. 
“Todo acto en el que se invierte más de cuatro horas diarias genera una adicción. Quienes tienen el tiempo libre por una situación de desempleo o vacaciones, es circunstancial, pero cuando se vuelve manía es gente que se las arregla para estar checando Facebook”, dice Jesús Castillo, psicólogo social de la UDEM. 
“Sí encuentran el tiempo, pero a expensas de la convivencia con la familia, de la postergación de deberes en el trabajo, de la conexión con el mundo real”.

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6 ENVIDIA 

Es el deseo de tener lo que alguien más posee. 
•Tu amiga se fue de vacaciones a un resort exclusivo en la otra mitad del mundo y acaba de subir 20 fotos espectaculares. Se te retuerce la tripa de la envidia, pero antes muerta que darle “like”. 
¿Te resulta familiar el sentimiento? 
En pequeña o en gran escala, explica el psicólogo social Carlos Díaz, es común que cuando se reconoce o se premia un mérito alguien más lo desea. 
“Vamos a suponer que me obsequian algo y un conocido externa que le gustaría que le pasara lo mismo”, refiere Díaz. “El ‘me gustaría’ o ‘yo quisiera’ es lo que denota un rasgo de envidia”. 
Es casi imposible controlar la envidia, el asunto es tratar de ser feliz con lo que se ha logrado a base de trabajo

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7 IRA 

Se expresa mediante el odio o enfado hacia otra persona. 
•Este pecado lo notas ante sucesos como un truene, despido o cualquier otro evento desafortunado. En 140 caracteres o en un post, el lenguaje ofensivo y amenazante puede destrozar emociones. 
En Twitter cuando un tema se convierte en tendencia los comentarios a disgusto son los que más predominan y demuestran intolerancia. 
¿Un ejemplo? Un partido de la Selección Mexicana provoca la ira de los aficionados y al director técnico le “llueven” tuits agresivos. 
“Muchas veces los malos entendidos que se dan en la convivencia diaria o en las aulas se llevan al ciberespacio y es cuando estamos ante una situación de una continuidad de un maltrato”, precisa el investigador Luis Antonio Lucio, autor de estudios sobre riesgos en redes sociales y nuevas tecnologías. 
Aparte están los “trolls”, quienes a través de cuentas personales o ficticias atacan a conocidos con los que tuvieron un problema, o que simplemente buscan ofender en foros de discusión. 
“En los ‘trolls’ principalmente es la baja autoestima, la falta o poca seguridad en sí mismos; al denigrar a otra persona crece su ego”, observa la psicóloga Bertha Franco.

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